– El Valle de Toluca se llena de color con la cosecha de cempasúchil, nube y alhelí

En San Francisco Putla, comunidad agrícola de Tenango del Valle, los campos se cubren de tonos naranja, blanco y púrpura. Son las flores que, cada octubre, anuncian el inicio del corte de temporada y que muy pronto adornarán ofrendas y panteones en todo el país.

El corte de flor en Putla no solo representa el comienzo de la venta y distribución, sino también un ritual ancestral que inicia con una ceremonia náhuatl de agradecimiento a la tierra.

Miguel Ángel Pavón, director municipal de Asuntos Indígenas, encabezó el acto con productores y familias que cada año piden permiso a la Madre Tierra para comenzar la cosecha.

«Esta ceremonia la realizamos cada año como una ofrenda de agradecimiento. Creemos que cuando se hace con fe, los resultados son mejores. Es una forma de respetar la tierra, que es la que nos da y nos cuida”, explicó el productor Alberto Carlos Cabrera.

Foto: Ángel Estrada

Los campos de Putla son considerados el corazón florícola del Valle de Toluca y este año, los productores estiman más de 150 hectáreas cultivadas, principalmente de cempasúchil y nube, además del alhelí y una variedad multicolor conocida como “payasito”, que ha ganado popularidad por sus tonos crema, morado, blanco, rojo y azul.

De acuerdo con Carlos Cabrera, las lluvias de septiembre pusieron en riesgo los cultivos, pero el clima mejoró a tiempo para permitir una cosecha óptima.

“Hace un par de semanas teníamos la inquietud porque estaba lloviendo mucho, eso afectaba los plantíos, pero afortunadamente el clima se corrigió. Estamos listos para comenzar el corte el 26 de octubre y concluir alrededor del 1 de noviembre”, señaló.

La temporada representa una fuente importante de ingresos para entre tres mil y cinco mil familias de la región, además de trabajadores que llegan desde comunidades vecinas como San Pedro Tlanixco, Santa Cruz Pueblo Nuevo y San Miguel Balderas, así como de municipios como Donato Guerra y Villa Victoria.

El cempasúchil que se produce en Putla viaja a distintos estados del país, entre ellos Michoacán, Puebla, Guerrero, Querétaro, Guanajuato y la Ciudad de México, donde el mercado mayorista es el principal destino.

“El precio se mantiene entre 50 y 100 pesos por rollo, con un peso de seis a ocho kilos. No hubo incremento respecto al año pasado; seguimos con las mismas tarifas”, indicó el agricultor.

El cultivo y la venta de flor son parte de una herencia que atraviesa generaciones.

“Para mí, es mi vida y mi pasión. Desde mis abuelos, mis padres y ahora mis hijos, todos nos hemos dedicado al campo. Nos llena de orgullo mantener viva esta labor y esta tradición tan importante para el país”, expresó Cabrera.

Con el primer corte, San Francisco Putla vuelve a teñirse de los colores del Día de Muertos y reafirma su papel como una de las principales regiones florícolas del Estado de México, donde la tradición, la fe y el trabajo se entrelazan cada otoño.

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