– Además del nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, se hizo un acuerdo para reducir un 30% el azúcar

La Cámara de Diputados aprobó que a partir de 2026, el Impuesto Especial sobre Productos y Servicio (IEPS), que se aplica a refrescos, suba de 1.64 a 3.08 pesos por litro, mientras que bebidas light o sin calorías pagarán 1.50.

A cambio, las refresqueras acordaron reformular sus productos con 30% menos azúcar, dejar de publicitar a menores y favorecer versiones bajas en calorías.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que esta medida responde a un criterio de salud pública, no de recaudación.

Destacó que México es el mayor consumidor per cápita de refrescos en el mundo, y que el objetivo es reducir el consumo para contener la diabetes, la obesidad y la hipertensión.

El subsecretario Eduardo Clark detalló que el incremento por lata de refresco equivaldría a un peso más al mes (30 latas normales), con intención de que el consumidor modere su consumo pues el objetivo es “no recaudar sino sencillamente que se consuma menos bebida azucarada”.

“Fue un incremento de 1. 65 pesos por litro a 3. 08 pesos por litro”, explicó Clark durante la mañanera

Llegan a acuerdo con refresqueras

Como parte del acuerdo, las compañías refresqueras se comprometen a reformular sus productos para reducir en 30 % el contenido de azúcar en un plazo de un año, y asegurar que al menos el 70 % del volumen que comercialicen en México cumpla esa meta.

También deberán mantener una diferencia de precio visible entre las versiones azucaradas y las de bajo o sin calorías, detener publicidad dirigida a menores y dejar de promover presentaciones de gran volumen como las de tres litros.

En cuanto a Coca-Cola, el acuerdo implica que su fórmula cambiará para que el producto que desde hace décadas conocemos tenga menor cantidad de azúcar.

Las presentaciones light o cero tendrán costo menor que la versión regular y se privilegiará su publicidad frente a las versiones tradicionales.

El gobierno central anunció que Cofepris vigilará el cumplimiento de estos compromisos.

Algunos sectores han cuestionado que la medida pueda afectar el poder adquisitivo de los consumidores más vulnerables, dado que los refrescos con azúcar representarán casi el doble de gravamen respecto al nivel actual (de 1,64 a 3,08).

Organismos civiles han señalado que, aunque la medida apunta hacia una tendencia saludable, el uso intensivo de edulcorantes también merece atención, pues no son exentos de controversia.

El gobierno espera que la combinación de mayores precios en refrescos con azúcar y opciones más accesibles para versiones light o cero motive cambios en los hábitos de consumo en México.

En el mediano plazo, la meta es que haya menos casos nuevos de diabetes, obesidad e hipertensión atribuibles al consumo excesivo de bebidas azucaradas.

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